Pan integral con harina de quinua (sin gluten)

Este ha sido otro de mis intentos en busca de conseguir un pan de molde sin gluten como dios manda, me he animado a utilizar finalmente la quinua ya que había leído muy buenos comentarios al respecto y en definitiva debo decir que me ha encantado, aquí tienes el resultado.

Probablemente este pan sin gluten sea el más cercano a lo que podría decirse un pan integral, debido a su alto contenido en fibra y proteínas que nos aporta el uso de la quinua como ingrediente principal.

En lo personal me gusta mucho más los panes de este tipo, con harinas rústicas y a ser posible caseras, realmente estaba deseando poder compartir por aquí esta receta ya que sin duda es de las mejores que he hecho hasta hoy, espero te sea de utilidad si deseas preparar fácilmente un pan con buena textura y sabor.

Receta de pan integral con harina de quinua (sin gluten)

Ingredientes:

  • 150 gr de harina de quinua
  • 200 gr de harina panificable sin gluten (yo usé marca PROCELI)
  • 350 ml de agua templada
  • 1 cucharada de azúcar blanca
  • 80 gr de mantequilla reblandecida
  • 25 gr de levadura fresca de panadería (marca LEVITAL – sin gluten)
  • 30 gr de pipas de girasol peladas y sin sal
  • 30 gr de semillas de lino
  • 2 huevos
  • pizca de sal

Preparación:

Para esta receta he preparado yo misma la harina de quinua moliéndola con un artilugio especial para mi robot Kenwood que me regalaron hace tiempos y que tenía sin estrenar; sin embargo, tengo entendido que la puedes encontrar ya sea por Internet o en tiendas de productos dietéticos.

Si la mueles en casa ten en cuenta que previamente hemos de lavarla en abundante agua repetidas veces hasta que ésta ya no salga turbia, esto se hace para eliminar el sabor amargo que le da la saponina, una sustancia que trae consigo la quinua y que no es muy recomendable para su consumo.

Pon la quinua en una sartén sin añadir nada más, el objetivo es secarla y tostarla para potenciar su sabor. Una vez seca y tostada deja que se enfríe en una bandeja con un paño seco por debajo para que se elimine cualquier resto de humedad y deja reposar así durante al menos unas 8 horas antes de molerla.

En un cuenco pequeño coloca 150 ml de agua templada y desmiga en el la levadura fresca (la marca LEVITAL es sin gluten), agrega además una cucharada colmada de azúcar y deja que repose durante unos 20 minutos para dar lugar a que fermente.

Mezcla las harinas sin gluten (de quinua y preparado panificable PROCELI), en principio pensé utilizar únicamente la quinua pero al final le he mezclado un poco de PROCELI pues no tengo muy claro si por si sola vale. Incorpora la mantequilla reblandecida, los huevos y la levadura ya fermentada, añade sal y amasa durante unos 15 minutos a la vez que vas incorporando el resto del agua templada. Verás como poco a poco la mezcla se torna muy pastosa, es una buena señal ya que a mayor viscosidad mejores son los resultados.

Una cosa que he aprendido a base de estropear muchos panes es que para que éstos queden suaves y esponjosos además de amasar hasta el cansancio es que hay que añadir más líquido de lo normal. Superada esta fase es el momento de incorporar los frutos secos, amasa durante 1 o 2 minutos para que queden muy bien repartidos por toda la masa.

Engrasa el molde donde vas a hornear, te recomiendo lo uses de aluminio más que de silicona puesto que de esta forma se hornea mejor, el que yo he usado es para plumcakes. Coloca en el molde la masa y tapa con una hoja de papel film untada en aceite, deja que repose durante 1 hora en un sitio cálido y sin corrientes de aire (el horno apagado suele ser buen sitio) para que termine de fermentar, verás como ha crecido transcurrido el tiempo.

Retira el film y hornea a 200 grados durante 1 hora (horno precalentado), si notas que transcurrida media hora se te ha puesto demasiado moreno por encima puedes cubrirlo con una hoja de papel plata (papel aluminio) para evitar que se queme de más.

Huele de maravilla y recién horneado sabe de muerte, córtalo en rebanadas y conserva en tupper cerrado muy hermético o en bolsas con cierre para que se mantenga tierno por más tiempo.

Se conserva bastante bien durante varios días, aunque debo decir que nos ha durado muy poco; es ideal para el desayuno para untar con mermelada, mantequilla o incluso para prepararte deliciosos sándwiches.

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